lunes, 27 de febrero de 2017

La injusta realidad.

Comienza el juego de Roles, y creo que la “estratega” de mi grupo me ha encomendado puede que el más apropiado para mí: el Rol de “crítica”.

Como su nombre indica, el trabajo que corresponde a este Rol consiste en elegir un tema de interés y realizar una crítica. Allá vamos, pues:
He decidido elegir uno de los temas más destacados actualmente en España, la violencia de género; y no me asombra que lo sea, ya que el número de víctimas sigue aumentando a pesar de todos los intentos de concienciación contra ello. Cualquier persona que a menudo vea las noticias puede comprobar cómo prácticamente a diario aparecen nuevos casos de asesinato por violencia machista. Resulta increíble pensar que desde que comenzó 2017, ya se hayan registrado 10 mujeres asesinadas, cinco de ellas en tan sólo cuatro días. Si volvemos la vista atrás y buscamos datos de 2016, encontramos, aunque parezca mentira, 44 mujeres asesinadas en España, ¿cómo permitir que ello siga ocurriendo?, ¿cómo podríamos acabar con ello?. Es cierto que hay una gran preocupación por parte de muchos colectivos de acabar con dicha injusticia, pero si nos paramos a analizar, los métodos de protección, la mayoría de las ocasiones, van destinados a las mujeres: son ellas quienes deben andar con cuidado de no ser maltratadas, y no los hombres los advertidos de no maltratar. Creo que todos estos intentos de acabar con el problema deberían ir dedicados especialmente a los hombres, “educar” de manera que esta atrocidad fuera inconcebible para ellos, que no existiera ningún indicio de superioridad masculina.

Vivimos en una sociedad en la que, relativamente, existe igualdad de género. Ya quedó muy lejos aquella idea de mujer cuya única ocupación consistía en cuidar de sus hijos y de su marido, que no tenía derecho a trabajar, ni prácticamente a nada. Y siendo España un país supuestamente actualizado y tolerante, ¿por qué aún seguimos presenciando este tipo de barbaridades? La culpa recae principalmente sobre el asesino, está claro, pero sí que es cierto que existen muchas denuncias registradas sobre casos de violencia de género, que finalmente han terminado en asesinato. Y esto me lleva a plantearme, ¿será culpa también de la justicia, que en algunos de los casos, no actúa como es debido? Es un tema en el que resulta difícil localizar todos los agentes que actúan como culpables, pero en el que encontramos multitud de víctimas inocentes.


 En conclusión, nuestra sociedad ha avanzado notablemente en este problema social, pero no lo suficiente. Si no acabamos con ello, las nuevas generaciones continuarán con este dilema moral de tal gravedad mundial, y no podremos remediarlo.  



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