Comienza el juego de Roles, y creo que la “estratega” de mi
grupo me ha encomendado puede que el más apropiado para mí: el Rol de
“crítica”.
Como su nombre indica, el trabajo que corresponde a este Rol
consiste en elegir un tema de interés y realizar una crítica. Allá vamos, pues:
He decidido elegir uno de los temas más destacados
actualmente en España, la violencia de género; y no me asombra que lo sea, ya
que el número de víctimas sigue aumentando a pesar de todos los intentos de
concienciación contra ello. Cualquier persona que a menudo vea las noticias
puede comprobar cómo prácticamente a diario aparecen nuevos casos de asesinato
por violencia machista. Resulta increíble pensar que desde que comenzó 2017, ya
se hayan registrado 10 mujeres asesinadas, cinco de ellas en tan sólo cuatro
días. Si volvemos la vista atrás y buscamos datos de 2016, encontramos, aunque
parezca mentira, 44 mujeres asesinadas en España, ¿cómo permitir que ello
siga ocurriendo?, ¿cómo podríamos acabar con ello?. Es cierto que hay una gran
preocupación por parte de muchos colectivos de acabar con dicha injusticia,
pero si nos paramos a analizar, los métodos de protección, la mayoría de las
ocasiones, van destinados a las mujeres: son ellas quienes deben andar con
cuidado de no ser maltratadas, y no los hombres los advertidos de no maltratar.
Creo que todos estos intentos de acabar con el problema deberían ir dedicados
especialmente a los hombres, “educar” de manera que esta atrocidad fuera
inconcebible para ellos, que no existiera ningún indicio de superioridad
masculina.
Vivimos en una sociedad en la que, relativamente, existe
igualdad de género. Ya quedó muy lejos aquella idea de mujer cuya única
ocupación consistía en cuidar de sus hijos y de su marido, que no tenía derecho
a trabajar, ni prácticamente a nada. Y siendo España un país supuestamente
actualizado y tolerante, ¿por qué aún seguimos presenciando este tipo de
barbaridades? La culpa recae principalmente sobre el asesino, está claro, pero
sí que es cierto que existen muchas denuncias registradas sobre casos de
violencia de género, que finalmente han terminado en asesinato. Y esto me lleva
a plantearme, ¿será culpa también de la justicia, que en algunos de los casos, no
actúa como es debido? Es un tema en el que resulta difícil localizar todos los
agentes que actúan como culpables, pero en el que encontramos multitud de
víctimas inocentes.
En conclusión, nuestra
sociedad ha avanzado notablemente en este problema social, pero no lo
suficiente. Si no acabamos con ello, las nuevas generaciones continuarán con
este dilema moral de tal gravedad mundial, y no podremos remediarlo.

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