lunes, 15 de mayo de 2017

Experimento social.

Para mi última entrada semanal, he escogido un vídeo sobre un experimento social realizado para comprobar si las personas en general se preocupan por las injusticias sociales. Para ello, han colocado a un niño sin ropa de abrigo en la calle, para ver si alguien mostraba un mínimo de interés y podría prestarle su ayuda. Como podemos ver, son cientos de personas las que pasan delante de él, algunos se quedan mirado extrañados, otros evitan la mirada, pero nadie se para ni siquiera a preguntarle qué le ocurre. Aquí queda demostrado cómo tristemente a cada cual le importa únicamente su propio bienestar. Que tal egoísmo predomine en la sociedad me resulta vergonzoso. Es algo real, y queda demostrado con vídeos de este tipo, pero a mí, sinceramente, me parece increíble. Hoy en día estamos tan acostumbrados a ver a gente así, en la calle, y sin nada que llevarse a la boca, que ya ni siquiera nos asombra. En vez de intentar remediarlo, u ofrecer ayudas sociales, preferimos obviarlo, y es que claro, todo aquello que no nos perjudique a nosotros mismos, no nos hará mover ni un solo dedo. A medida que el vídeo avanza, tras pasar cientos de personas, un hombre por fin se acerca al chico y le pregunta si tiene familia. El chico, temblando, le responde que tiene mucho frío, que no tiene familia, y que no tiene nada para comer. Éste le ofrece su abrigo e incluso le da dinero para que pueda comprar algo de comida. Lo verdaderamente impactante de este gesto, es que el hombre, precisamente, no tiene hogar. Vive en la calle y apenas tiene dinero. Sin embargo, él siente que debe ayudarle, ha pasado por su misma circunstancia y le dice que es demasiado joven para vivir así, que le queda toda una vida por disfrutar y muchas oportunidades que aprovechar. Los hermanos del chico que realiza el experimento social, al ver que por fin han prestado ayuda a su hermano, se acercan para hablar con el hombre, le dan las gracias y le ofrecen dinero, ya que éste sí que está sufriendo una verdadera injusticia. Es increíble ver cómo únicamente una persona, y precisamente teniendo verdaderos problemas, se detiene a prestarle ayuda. Y es que el mundo carece de humanidad… a cada cual le preocupa su propio ego. Es más sencillo mirar a nuestro propio ombligo, que intentar poner algo de nuestra parte para que nadie tenga que sufrir cualquier tipo de injusticia. Pues no hay mayor injusticia, que el no ser ayudado por nadie. Si todos somos iguales, tenemos los mismos derechos, ¿por qué no poner un poco de nuestra parte para intentar hacer del mundo un lugar digno y justo? Está claro que esto no es algo que preocupe a todo el mundo, pero con vídeos de este tipo creo que se podría crear una gran concienciación, haciendo reflexionar y crear cierto sentimiento de culpabilidad, porque realmente es muy triste que el egoísmo nos domine, y que no nos paremos a mirar más allá de nosotros mismos: no somos el centro, nada nos rodea.  




1 comentario:

  1. Buenas Lola!! Estoy muy de acuerdo con todo lo que expresas en esta entrada, pues aún diciendo la gente que hay que cambiar el mundo no hacen nada para poder solucionarlo, ya que es más fácil que solucionen las cosas los demás antes de tener que ayudar por voluntad propia. Pienso que estos experimentos sociales que se realizan nos hacen ver como es la sociedad de egoísta, ya que solo se preocupa de lo que le interesa. Un beso :)

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