Otra semana más en la que continuamos realizando el juego de
Roles, en la que mi compañera me ha encomendado llevar a cabo el Rol de
crítica, por lo que tendré que realizar una crítica sobre algún tema de interés
general. Para ello, he elegido una noticia que ha causado bastante expectación
esta semana, ocupando todos los medios informativos. Se trata nuevamente de un
atentado terrorista, posiblemente relacionado con el terrorismo islamista,
cuyos ataques masivos dejan miles de víctimas anuales. Tras este ataque, se han
registrado cuatro muertos, entre los que se encuentra un policía británico, y
más de 40 heridos, algunos de extrema gravedad. Aquí os dejo la noticia,
publicada en el periódico ‘El País’, para que podáis leerla completa.
Una vez más, encontramos numerosas víctimas inocentes, que
sufren injustamente las tan crueles consecuencias de un ataque de tal gravedad,
sin merecerlo. Día a día escuchamos noticias de este tipo en los medios
informativos, y ni siquiera nos inmutamos. Estamos tan acostumbrados a que se
cometan tales atrocidades de forma tan constante, que hemos aprendido a vivir
con ello. A mí, sinceramente, aún se me siguen poniendo los pelos de punta. Mi
mente no tolera tal barbarie, no puede comprender que, a día de hoy, tras tantos
ataques, aún no haya las suficientes medidas para remediarlos. Me resulta
inconcebible que aún existan personas que utilicen la violencia para defender
una cuestión ideológica de tipo religioso, excusando tal violencia en defensa
de su Dios, cuya existencia ni siquiera está demostrada. No me queda otra que
pensar que tanta violencia deriva de la ignorancia, pues no encuentro
explicación. No puedo buscar una razón lógica por la que se cometan dichas
atrocidades, y si la encuentro, está claro que no podré comprenderla. ¿Cómo comprender
que alguien atente contra la vida de personas inocentes? Para mí, al menos, es
imposible de comprender. Son miles las ideas que inundan mi mente cuando
escucho noticias de esta índole, y claramente ninguna de ellas es positiva. Lo
peor de todo esto, es que día a día crecen, se hacen más fuertes. Siembran el
miedo consiguiendo prácticamente el control mundial. Inundan de terror las
calles, alienan a la población mundial, pues en todos y cada uno de nosotros
existe dicho miedo. Ahora bien, existiendo dicha preocupación, ¿por qué no se
llevan a cabo medidas para remediarlo? Está claro que es un conflicto difícil
de erradicar, pues la dificultad para localizar a los terroristas es extrema,
pero sí que podría reducirse notablemente el número de sus ataques, simple y
llanamente vetando la venta de armas. Este es un tema que me causa mucha
expectación, me parece deplorable que muchos países se beneficien vendiendo
armas a estos colectivos terroristas, aun sabiendo que así contribuyen al
aumento tanto en número como en intensidad de los ataques que a menudo llevan a
cabo. Una vez más, podemos demostrar que el mundo está “idiotizado”. Vivimos en
un mundo degradante, en el que se valora más el poder económico que la propia
vida humana. No existe equidad ni igualdad. Una injusta jerarquía mediante la
cual muchos viven en condiciones excelentes, sin ninguna carencia, mientras
otros sufren con múltiples atrocidades, que incluso llegan a arrebatar sus
propias vidas. Y ahora bien, ¿cómo podemos considerarnos “humanos”?, ¿cómo
mantener nuestras conciencias limpias y tranquilas, viviendo en un mundo
dominado por la barbarie? Desde mi punto de vista, resulta imposible.
Otra de las cuestiones que me llama especialmente la
atención, ya que me resulta una injusticia, es la diferencia que existe entre
la defensa que recibe ante este ataque la líder británica Theresa May, respecto
al resto de la gente que transitaba por las calles de Londres en el momento del
atentado. Inmediatamente fue escoltada por la policía, siendo su vida la más
protegida en aquellos momentos. Además, como podemos observar, su mención en la
noticia ocupa gran parte de ella, dándole demasiada importancia, cuando ni
siquiera sufrió una mísera lesión. Otra
prueba más de la injusticia social de nuestro mundo, donde por desgracia hay
vidas que se sitúan por encima de otras, adquiriendo un indebido valor superior.
La jerarquía se convierte en injusticia, pues, ¿por qué se le da más valor a
unas vidas que a otras? Si está claro que todos somos iguales, tenemos los
mismos derechos, deberes, oportunidades… ¿Por qué en estos casos, no todos
somos defendidos por igual? Falta de
equidad, de igualdad… dos palabras claves que harían de nuestro mundo un lugar
más apto en el que vivir, donde podríamos contar con la paz que todos nos merecemos,
haciendo de la convivencia mundial algo único y gratificante. Me entristece que
esto no sea así, y por ello debo defenderlo al máximo. Debemos luchar por un
mundo más justo, en el que las diferencias individuales no marquen nuestra
forma de pensar, ni de actuar. Donde todos y cada uno de nosotros seamos
tratados de la misma forma, contemos con los mismos privilegios, sin que nadie
sufra injustamente las consecuencias de la desigualdad. Por ello confío en el
cambio, confío en que la humanidad cobre vida en nuestro interior, y en poder erradicar
problemas de tal índole, que por desgracia sólo preocupa a unos pocos, o al
menos eso parece…
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