domingo, 26 de marzo de 2017

ROL DE CRÍTICA.

Otra semana más en la que continuamos realizando el juego de Roles, en la que mi compañera me ha encomendado llevar a cabo el Rol de crítica, por lo que tendré que realizar una crítica sobre algún tema de interés general. Para ello, he elegido una noticia que ha causado bastante expectación esta semana, ocupando todos los medios informativos. Se trata nuevamente de un atentado terrorista, posiblemente relacionado con el terrorismo islamista, cuyos ataques masivos dejan miles de víctimas anuales. Tras este ataque, se han registrado cuatro muertos, entre los que se encuentra un policía británico, y más de 40 heridos, algunos de extrema gravedad. Aquí os dejo la noticia, publicada en el periódico ‘El País’, para que podáis leerla completa.


Una vez más, encontramos numerosas víctimas inocentes, que sufren injustamente las tan crueles consecuencias de un ataque de tal gravedad, sin merecerlo. Día a día escuchamos noticias de este tipo en los medios informativos, y ni siquiera nos inmutamos. Estamos tan acostumbrados a que se cometan tales atrocidades de forma tan constante, que hemos aprendido a vivir con ello. A mí, sinceramente, aún se me siguen poniendo los pelos de punta. Mi mente no tolera tal barbarie, no puede comprender que, a día de hoy, tras tantos ataques, aún no haya las suficientes medidas para remediarlos. Me resulta inconcebible que aún existan personas que utilicen la violencia para defender una cuestión ideológica de tipo religioso, excusando tal violencia en defensa de su Dios, cuya existencia ni siquiera está demostrada. No me queda otra que pensar que tanta violencia deriva de la ignorancia, pues no encuentro explicación. No puedo buscar una razón lógica por la que se cometan dichas atrocidades, y si la encuentro, está claro que no podré comprenderla. ¿Cómo comprender que alguien atente contra la vida de personas inocentes? Para mí, al menos, es imposible de comprender. Son miles las ideas que inundan mi mente cuando escucho noticias de esta índole, y claramente ninguna de ellas es positiva. Lo peor de todo esto, es que día a día crecen, se hacen más fuertes. Siembran el miedo consiguiendo prácticamente el control mundial. Inundan de terror las calles, alienan a la población mundial, pues en todos y cada uno de nosotros existe dicho miedo. Ahora bien, existiendo dicha preocupación, ¿por qué no se llevan a cabo medidas para remediarlo? Está claro que es un conflicto difícil de erradicar, pues la dificultad para localizar a los terroristas es extrema, pero sí que podría reducirse notablemente el número de sus ataques, simple y llanamente vetando la venta de armas. Este es un tema que me causa mucha expectación, me parece deplorable que muchos países se beneficien vendiendo armas a estos colectivos terroristas, aun sabiendo que así contribuyen al aumento tanto en número como en intensidad de los ataques que a menudo llevan a cabo. Una vez más, podemos demostrar que el mundo está “idiotizado”. Vivimos en un mundo degradante, en el que se valora más el poder económico que la propia vida humana. No existe equidad ni igualdad. Una injusta jerarquía mediante la cual muchos viven en condiciones excelentes, sin ninguna carencia, mientras otros sufren con múltiples atrocidades, que incluso llegan a arrebatar sus propias vidas. Y ahora bien, ¿cómo podemos considerarnos “humanos”?, ¿cómo mantener nuestras conciencias limpias y tranquilas, viviendo en un mundo dominado por la barbarie? Desde mi punto de vista, resulta imposible.


Otra de las cuestiones que me llama especialmente la atención, ya que me resulta una injusticia, es la diferencia que existe entre la defensa que recibe ante este ataque la líder británica Theresa May, respecto al resto de la gente que transitaba por las calles de Londres en el momento del atentado. Inmediatamente fue escoltada por la policía, siendo su vida la más protegida en aquellos momentos. Además, como podemos observar, su mención en la noticia ocupa gran parte de ella, dándole demasiada importancia, cuando ni siquiera sufrió  una mísera lesión. Otra prueba más de la injusticia social de nuestro mundo, donde por desgracia hay vidas que se sitúan por encima de otras, adquiriendo un indebido valor superior. La jerarquía se convierte en injusticia, pues, ¿por qué se le da más valor a unas vidas que a otras? Si está claro que todos somos iguales, tenemos los mismos derechos, deberes, oportunidades… ¿Por qué en estos casos, no todos somos defendidos por igual?  Falta de equidad, de igualdad… dos palabras claves que harían de nuestro mundo un lugar más apto en el que vivir, donde podríamos contar con la paz que todos nos merecemos, haciendo de la convivencia mundial algo único y gratificante. Me entristece que esto no sea así, y por ello debo defenderlo al máximo. Debemos luchar por un mundo más justo, en el que las diferencias individuales no marquen nuestra forma de pensar, ni de actuar. Donde todos y cada uno de nosotros seamos tratados de la misma forma, contemos con los mismos privilegios, sin que nadie sufra injustamente las consecuencias de la desigualdad. Por ello confío en el cambio, confío en que la humanidad cobre vida en nuestro interior, y en poder erradicar problemas de tal índole, que por desgracia sólo preocupa a unos pocos, o al menos eso parece… 

No hay comentarios:

Publicar un comentario