21 de Marzo, un día especial que dedicamos a aquellas
personas que, por desgracia, a menudo son infravaloradas, simple y llanamente
por un problema genético, que, por el hecho presentar un cromosoma extra, les
hace injustamente ser tratados de forma diferente. Dicho trastorno genético se
manifiesta, principalmente, en unos rasgos físicos peculiares, y una mayor probabilidad
que el resto de la población de tener enfermedades de corazón, u otras que
afecten a otros sistemas del cuerpo humano. El hecho de celebrar este día, tiene
una clara finalidad: concienciar a toda la sociedad de que un simple problema
genético no debe influir en la imagen que podamos tener de las personas que
padezcan dicho trastorno; debemos reconocer los grandes méritos que consiguen
día a día, aceptar que todos somos iguales, y ante todo, respetarnos los unos a
los otros, a pesar de las mínimas diferencias que puedan existir, ya que ello
nos hará ser aún más especiales.
Hoy en día, la sociedad en general tiende a etiquetar
injustamente, a menudo de forma negativa, sin valorar ni reconocer lo
verdaderamente importante de las personas. Desde mi punto de vista, el problema
radica en la educación que ofrecemos, en primer lugar, a los menores. Por desgracia,
suele existir un trato distinto e incluso discriminatorio hacia aquellas
personas “diferentes”. Pero realmente, ¿dónde está la diferencia?, y sobre
todo, ¿qué es lo diferente? Pueden existir diferencias físicas, psicológicas,
fisiológicas… pero, ¿esto debe suponer un problema? Habitualmente tendemos a
relacionar el término diferente con algo negativo, ya que suponemos que todo
aquello que sea distinto a nosotros mismos, no será positivo. Respecto a esto,
lo único que puedo decir es que me produce pena. Cómo podemos permitir que aún
a día de hoy, en un mundo supuestamente actualizado, abierto de mente e igualitario,
existan personas que no entienden que todos y cada uno de nosotros tenemos los
mismos derechos, y debemos ser respetados y aceptados, a pesar de las
diferencias que puedan existir entre nosotros, pues, ¿a caso no todos somos diferentes
los unos de los otros? Realmente me avergüenza que existan personas así, con
una mente tan sumamente distorsionada y retrógrada, que les impida aceptar que
todos, absolutamente todos, somos personas, somos iguales.
Centrándome en el Síndrome de Down, he de decir que existe
una gran concienciación por aceptar y eliminar dicho pensamiento
discriminatorio, que desgraciadamente aún prevalece en la mente de algunas
personas. Hoy en día son numerosas las campañas que se llevan a cabo para
concienciar a la población mundial de que debemos aceptar e insertar a las personas
que padezcan dicha discapacidad en todos los ámbitos de nuestra sociedad. De
hecho, existe un gran reconocimiento por las increíbles metas lograda por este
colectivo. Podemos observar cómo día a día su inserción en algunos ámbitos de la
sociedad, como el laboral, progresa de manera que ya son muchas las personas
con discapacidad que cuentan con un trabajo estable, aunque respecto a esto, mi
opinión es muy clara: en ningún momento a lo largo de la historia debería haber
existido ninguna distinción que hiciera que este colectivo se situase al margen
del ámbito laboral, ya que, como bien he dicho antes, no debe existir ninguna
diferencia. Todos debemos tener las mismas oportunidades, ser tratados de forma
equitativa, y en ninguno de los casos, ser infravalorados. No obstante, aún
queda mucho trabajo por hacer, muchas mentes por cambiar, y luchar por un mundo
más igualitario, donde la diferencia no sea vista como algo negativo. Y es que,
personalmente, me resulta inconcebible desprestigiar, infravalorar, o incluso
excluir a cualquier tipo de persona, es algo que mi mente no tolera, no lo
admite. Por ello, creo que no deberían existir campañas, ni días
internacionales, ya que el hecho de tener una discapacidad no debería suponer
un problema, pues ¿acaso no todos somos discapacitados?, ¿acaso todos y cada
uno de nosotros somos tan sumamente perfectos, que logramos hacer absolutamente
todo sin ninguna dificultad?. No me queda otra opción que pensar que se debe a
la ignorancia, el hecho de que algunas personas puedan rechazar cualquier tipo
de diferencia y que ello les lleve a actuar de forma distinta con quienes,
aparentemente, no son iguales en todos los aspectos, ya que todos presentamos
diferencias respecto a los demás, está claro. Por ello, debemos reeducar a la
sociedad, eliminar dicho pensamiento, hasta que resulte inconcebible en
cualquiera de nuestras mentes, algo inimaginable que ni siquiera ocupe lugar en
ninguno de nuestros más recónditos pensamientos.
En definitiva, creo que el respeto, la tolerancia y la
equidad, son los conceptos claves para hacer del mundo un lugar pacífico donde
la convivencia resulte plenamente satisfactoria, donde no existan tratos
distintivos entre las personas, a pesar de que sean miles las diferencias que
nos caracterizan. Porque el ser diferentes, es precisamente lo que nos hace ser
tan especiales a todos y cada uno de nosotros.
Buenas Lola como bien dices en tu entrada esto no debería ser así a mi también me resulta una vergüenza que ha día de hoy se traten a estas personas de forma diferente o incluso que en la mayoría de las ocasiones sean discriminados, cuando muchas de estas personas demuestran que pueden llegar a ser igual que el resto incluso llegar a superarlos.
ResponderEliminarUn saludo
Hola Lupe, gracias por tu comentario. Es triste que existan personas en el mundo que piensen así, pero por desgracia es real. No obstante debemos tener en cuenta en el gran avance que se ha logrado conseguir con múltiples campañas de concienciación, y confiar en que algún día dejará de suponer un problema.
EliminarUn saludo.